AVENC D´ EN XIM

Foto portada: Diego Del Río


"...Vicente lo intenta pero se cuello no se lo permite, se queda contracturado nada más empezar el desafío de superar la estrechez, menos mal de Juan Antonio, que está al lado... Diego y yo disfrutamos de un gourg tan grande como una barca, o así lo parece por su extremo y con sus líneas freáticas..."
  

          Otra vez aquí, pero esta vez sin nevada de por medio, como nos ocurrió en 2012, fue un día excepcional. Hoy es en petit comité, la cavidad es muy exigente. Estamos José Vicente Pardo, Diego Del Río, Juan Antonio Munar y Rafael Minguillón. Afortunadamente la furgoneta de Diego se comporta y nos deja en lo alto del Pla de la Vaca. Si no hubiera sido así; 2h de pateo cargados como mulas. Que ya me hubiera planteado yo, el realizar semejante proeza de aproximación, todo sea dicho.


      El calor es abrasador, menos mal de la sombrilla que trajo Diego. En un plis-plas estamos frente a la cavidad. Lo primero que hacemos es recordar el planing de trabajo, la forma de proceder según la situación y los puntos más críticos de la gruta. Estamos súper animados. Yo ya ni te digo. Con las ganas que tenía de volver. Voy de primero con la instalación, seguido de Diego, será mi mano derecha, después Juan Antonio y José Vicente. Cargados todos con dobles sacas. Vamos progresando adecuadamente. Los primeros treinta metros lo realizamos sobre una rampa de roca para posteriormente realizar un aéreo de pocos metros. Dando a una rampa pronunciada con múltiples cascotes. Llegamos a la sala de l ´Embut. El sitio ideal para dejar algo de comida y agua para la hora de vuelta. De frente el tensor fijo para la instalación y descenso del primer pozarro de unos 65m. La parte peliaguda es en el momento de fraccionar en aéreo y en horizontal.
          Nos encontramos en la repisa de los -100m. Todos emocionados de semejante pozarro. Sigo con la instalación. Ahora toca descender y pendulear hasta la ventana a -130m,  para continuar por una estrechez. Superada ésta nos encontramos ante un pozo subyacente o paralelo, donde las formaciones son espléndidas y abrumadoras.  Superamos pequeños saltos, gorgs con agua y llegamos a -160 m. Fotos, fotos, fotos y más fotos. Aparentemente parece que acaba aquí el avenc, pero no. En la pared más baja y si nos agachamos, encontramos el paso; un agujero de apenas 30 cm. Superado el agujero, la morfología del terreno cambia, hemos pasado de paredes roca madre a una estancia de paredes puntiagudas, y zonas inestables.
          Aquí tres continuaciones. Primero realizamos la más conocida, la de las coladas finales, una maravilla de entre las maravillas, tras pasar por un pozo. La impronta espectacular del nivel freático es asombrosa. Nos damos cuenta que todo esto, en algún momento ha estado bajo el agua. Fotos, fotos y más fotos. Estamos extasiados de tanta belleza escondida.      
       

   
     Volvemos a la sala y realizamos la segunda incursión. Tras remontar unos metros, nos hallamos en una sala circular con gours con agua y activa. En el suelo, un agujero de apenas un palmo, nos permite (ejem, ejem, es un decir, aquí se sufre de lo lindo), el acceso a otro pozo, que por la ubicación, parece debe estar por debajo del principal. Aproximadamente bajamos unos 30 m. Vemos algo asombroso, pero lo dejamos para otra ocasión. La tercera incursión, es bastante exigente por su estrechez, de paso lateral. Pasó primero Diego, hoy está que se sale de emoción y de descubrimientos, llegando a un volado, pero la cosa cambia cuando crees que los otros no pasaran, así que se sale a esperar que nosotros lleguemos a él. Nos lo enseña.                
-Atrévete tu Rafa. -Ok, no problem, ya que estamos aquí, exploramos todo todito.
-Está la cosa jodida, pero voy pasando. todo se te engancha. Listooo.. Diego, Vicente, Juan, para adentroooo...
Mando cuerda para abajo. La profundidad es menor de lo esperado, unos 18 m. Ha valido la pena, grito de emoción, -Es una pasadaaaaa... bajadddd -Bajooo... dice Diego. Vicente lo intenta pero se cuello no se lo permite, se queda contracturado nada más empezar el desafío de superar la estrechez, menos mal de Juan Antonio, que está al lado.
          Una enorme poza, desgraciadamente vacía, que se nos presenta con una gran marca de nivel freático, su extremo tiene forma de proa de barco, de sus paredes formaciones estalagmíticas y bombillas.- coraloides.
          Es hora de regresar. El ascenso se hace rapidito, tenemos ya pensado la manera de recuperar las cuerdas sin matarnos. Tira a tira vamos para arriba. Todo sale perfecto. Y más perfecto cuando una vez fuera, toca el rancho. Una vez todo controlado y ensacado y en el coche, sacamos mesa, sillas y cena; pasta, sopa, postre, bebidas... y así bajo las estrellas de una noche hermosa. 

Fotos: Diego Del Río y Rafael Minguillón 

PARA VER TODAS LAS FOTOS PINCHA AQUÍ

Rafael Minguillón, Diego Del Río, José Vicente Pardo y Juan Antº Munar.